A pocos metros de la torre, por la calle de San Esteban Baja -hay también otra calle dedicada al santo, llamada Alta- llegamos a la plazuela de San Antón. El día 17 de enero, en los siglos pasados, era una de las fiestas más importantes del pueblo. Durante todo el día, los agricultores llevaban sus caballerías a «dar vueltas» a la ermita del santo patrón de los animales. Y es que, en aquellos tiempos, los animales formaban parte activa e importante en la economía de las familias, aportando su trabajo en tareas de carga, de tracción y de custodia y siendo una fuente de subsistencia imprescindible para su economía.

Esta zona fue la más antigua del pueblo y en ella se debió construir una pequeña ermita. Siempre se había creído que fue edificada allá por el siglo XI ó XII por algunas detalles de estilo románico, de los que sólo queda el testimonio del ábside redondeado, sin embargo es posible que no fuese construida hasta primeros del siglo XIV, cuando se produjo la repoblación del territorio de Chinchón por la Municipalidad de Segovia.

 

Ermita de San Antón en Chinchón

 

 

Ermita de San Antón en Chinchón

 

Ermita de San Antón en Chinchón

Gracias a nuestro colaborador El Eremita